Cosmovéritas

Cuando olemos una fragancia se desencadena en el cerebro un torrente de recuerdos que nos remiten a un tiempo y un lugar determinados. Es lo que se denomina “el efecto proustiano”, que debe su nombre al brillante escritor Marcel Proust, cuya capacidad para describir olores y relacionarlos con sensaciones y experiencias ya vividas resulta asombrosa.

Según la compañía WGSN (Worth Global Style Network), líder en investigación y predicción de tendencias en moda, diseño, retail y consumo, el consumidor de hoy en día está tan saturado de impactos visuales que cada vez resulta más complicado estimular su memoria marquista. Por este motivo, el marketing sensorial abre las puertas a una nueva forma de revalorizar la marca en el punto de venta. De lo que se trata es de impulsar las ventas e instalar el concepto de marca en la mente del consumidor, al relacionarla con el perfume. Así, la…

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